Casi casi

Aún no está la cosa clara,
pero casi.

Te he enviado un correo a la dirección que me acabas de dejar. Ábrelo, pincha el botón de confirmación, y listo. Ya somos oficiales.

Si no lo ves en unos minutos, mira en SPAM o en promociones. A veces cae ahí por motivos que escapan a mi control.

Si no confirmas, no te puedo escribir. Son las normas.

Y sí, merece la pena. Si no lo pensara, no te habría pedido el email.

Mientras tanto, puedes echar un ojo a lo que tengo entre manos o a cómo acabé aquí.