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Qué es una landing page: la diferencia real con una página de ventas

En 30 segundos

  • Una landing page es una página con un solo objetivo y una sola llamada a la acción: no vende de todo, no informa de todo, hace una cosa.
  • No es lo mismo que una página de ventas. La landing capta (un email, un registro); la página de ventas convence de una compra, normalmente con mucho más texto.
  • Uso dos tipos en mi propio funnel: una landing corta para captar suscriptores y una página de pago simple para lanzar, sin mezclar nunca los dos objetivos en la misma URL.
  • Mezclar captación y venta en una sola landing no suma: reduce la conversión de las dos cosas a la vez.
  • La media del sector convierte al 6,6%. Si tu landing va por debajo, casi nunca es el diseño: es la promesa.

Todo el mundo usa la palabra landing page para cualquier página que no sea la home. La landing de captación, la landing de ventas, hasta la propia home terminan llamándose “la landing” en la misma conversación. La confusión no es solo de vocabulario: cuando no tienes claro qué tipo de landing page necesitas, construyes una que intenta hacer dos trabajos a la vez y termina haciendo mal los dos.

Te cuento qué es una landing page de verdad, en qué se diferencia de una página de ventas (que no es lo mismo, aunque la llames igual) y los dos tipos que uso yo mismo en mi propio funnel: uno para captar y otro para vender.

¿Qué es una landing page y para qué sirve?

Una landing page es una página web diseñada para un solo objetivo: conseguir que el visitante haga una acción concreta, como dejar su email o comprar. A diferencia de una web normal, no tiene menú de navegación ni enlaces de salida. Solo la oferta y una llamada a la acción.

Es, casi palabra por palabra, la definición de Semrush: una página diseñada para impulsar una acción determinada, como un registro, una descarga o una compra. La diferencia frente a una web completa (con menú, blog, varias páginas conectadas) es que la landing renuncia a todo lo que no sea esa única acción.

Sirve, en resumen, para convertir tráfico que ya tienes (un anuncio, un email, un enlace en redes) en algo medible: un lead o una venta. No sirve para explicar toda tu empresa ni para que el visitante navegue. Para eso está tu web.

Landing page, página web y home: no es lo mismo

Aquí es donde más gente se lía. Tu home tiene varios objetivos a la vez: presentar tu marca, enlazar tus servicios, dejar que alguien navegue. Una landing page tiene uno solo.

Según los datos de HubSpot, usar landing pages específicas para cada campaña, en lugar de enviar todo el tráfico a la home, genera un 55% más de conversiones. La razón no es magia: la home reparte la atención del visitante entre diez cosas, la landing la concentra en una.

Esto no significa que tu home esté mal diseñada. Significa que resuelve un problema distinto: presentar, no convertir en una sola acción.

¿Cuál es la diferencia entre una landing page y una página de ventas?

Una página de ventas es un tipo concreto de landing page, pensada para una acción de mayor compromiso (normalmente una compra) y con mucho más texto, prueba y manejo de objeciones que una landing corta.

Semrush lo explica así: las páginas de ventas son landing pages de formato largo diseñadas para convertir visitantes en acciones de mayor compromiso, dirigidas a quien necesita más información y garantías antes de comprometerse.

La longitud no es un capricho de copywriter. Lo que decide si necesitas una página larga o corta es el precio y complejidad de la oferta y cuánto sabe ya tu visitante del problema que resuelves. Una oferta barata y conocida convierte mejor con una página corta. Una oferta cara o nueva para el visitante necesita más argumento, no menos.

En otras palabras: toda página de ventas es una landing page, pero no toda landing page es una página de ventas. Confundir los dos términos no es grave para hablar de ellos. Es grave para diseñarlos, porque cada uno resuelve un problema con reglas distintas.

Los 2 tipos de landing page que uso en mi propio funnel

En mi negocio uso dos landing pages con objetivos completamente distintos, y nunca las mezclo.

La primera es la que capta. En mi funnel de captación uso lo que se conoce como squeeze page: una landing reducida al mínimo, sin menú, con una sola llamada a la acción, que me ha traído a los cerca de 2.000 suscriptores que tengo ahora mismo con un open rate medio del 35%. Su único trabajo es que alguien deje su email. Nada más.

La segunda es la que vende. En mi funnel de lanzamiento uso una página de pago deliberadamente simple, sin adornos ni argumentario largo. Con lanzamientos de 10.000 a 12.000 euros repartidos en una secuencia de 5 a 7 emails, no necesito que la landing convenza sola: la persuasión vive en los correos, no en la página. La landing solo cobra.

Esta es la parte que casi nadie cuenta: no siempre necesitas una página de ventas larga para vender caro. Si la persuasión ya la hizo tu secuencia de emails antes de que el visitante llegue a la página, la landing puede quedarse corta y simple. El error es copiar la fórmula del sales page largo sin preguntarte antes dónde vive ya tu argumento de venta.

¿Qué pasa si mezclas captación y venta en la misma landing?

Pierdes las dos cosas. Una landing que intenta captar el email y vender el producto a la vez confunde al visitante sobre qué se espera de él, y la conversión de ambos objetivos cae.

Yo llamo Estrés del Multi-Puerto a cuando esto pasa entre canales: diez frentes abiertos, cero profundidad en ninguno. En una sola landing es la misma lógica en miniatura: un formulario de suscripción, un precio, tres testimonios y dos botones que llevan a sitios distintos, todo compitiendo por la misma pantalla. Ningún objetivo gana porque ninguno tiene el espacio para hacerlo.

La investigación en usabilidad va en la misma dirección. Los usuarios dedican el 57% del tiempo de visualización al contenido por encima del scroll. Si ese espacio tan escaso lo llenas con dos objetivos compitiendo, ninguno de los dos consigue la atención que necesita para convertir.

La solución no es más diseño. Es decidir, antes de escribir una sola línea, si esta landing capta o si esta landing vende. Nunca las dos.

Cómo construir una landing page que convierta, paso a paso

No hace falta un editor de páginas sofisticado para montar una landing que funcione. Hace falta tener claro el orden.

Un titular que promete una sola cosa. No una lista de beneficios, sino una promesa concreta, la misma que luego cumple el lead magnet o la oferta de detrás.

Una sola llamada a la acción, repetida si hace falta. Puedes poner el mismo botón arriba y abajo de la página. Lo que no puedes hacer es poner dos botones que llevan a sitios distintos.

Cero menú de navegación. Cada enlace que no sea el botón principal es una puerta de salida antes de que la persona haga lo que viniste a pedirle.

Formulario corto si el objetivo es captar. Cada campo que añades de más reduce la conversión: cada campo adicional en un formulario baja la conversión entre un 10% y un 15%. Nombre y email. El resto lo preguntas después, por email.

Prueba, no adjetivos. Una cifra real, un caso, un dato concreto pesa más que “el mejor curso del mercado”. Si todavía no tienes un dato propio que enseñar, mejor no inventarlo.

El orden importa más que la plantilla. Puedes tener el diseño más bonito del sector y seguir convirtiendo mal si mezclas objetivos o llenas el formulario de campos que no necesitas.

¿Qué tasa de conversión es buena en una landing page?

La media es del 6,6% según el informe de Unbounce, basado en más de 41.000 landing pages y 464 millones de visitas. Por sector va de un 3,8% en SaaS a un 12,3% en eventos y entretenimiento, así que compárate con tu sector, no con la media general.

Ese mismo informe encuentra algo que a quien vive de email le interesa especialmente: el email es el canal que convierte más, con un 19,3% de media, muy por delante de la búsqueda de pago (10,9%) o las redes de pago (12%). Tiene sentido: quien llega desde tu email ya te conoce. Quien llega desde un anuncio, no.

Si tu landing convierte por debajo de la media de tu sector, antes de tocar el diseño revisa la promesa. En mi funnel de conversión lo repito porque lo veo constantemente: el problema casi nunca es cómo se ve la página. Es lo que promete.

¿Necesitas una landing page distinta para cada oferta?

Sí: cada oferta tiene su propia promesa, y una landing que intenta servir a dos ofertas a la vez diluye las dos.

No hace falta que sea compleja ni cara de montar. Mi propia landing de captación lleva años siendo básicamente la misma plantilla, cambiando solo el lead magnet y el titular. Lo que no cambio es el objetivo: una acción, un formulario, cero distracciones.

Si vendes más de una cosa (servicios y un infoproducto, por ejemplo), necesitas una landing por oferta, no una landing genérica que las mencione todas. La generalidad es el enemigo silencioso de la conversión.

No hay landing page perfecta en abstracto. Hay una landing que hace bien un solo trabajo: captar o vender, nunca las dos. Antes de tocar el diseño, decide cuál de los dos es el tuyo.

Un abrazo postal, Fran

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