Esta semana me enteré de que una emprendedora que conocí hace 4 años, estaba trabajando por cuenta ajena en una empresa de mensajería.
A esta chica no le iba nada mal en aquel momento, así que la verdad, esto me sorprendió, y me hizo pensar. Reflexionar. Y por supuesto, escribir esto.
Mira, desde que empecé con mis negocios online a finales de 2020, me he cruzado y conocido a muchísimas personas. He tenido cientos de contactos con gente que no conocía. Me han parado en un evento para decirme “oye, tú eres Fran Lledó el de LinkedIn, ¿no?”. He tenido cientos de clientes, y he podido leer miles de correos, comentarios, y ver las experiencias distintas de muchísimos emprendedores.
Y la realidad es que nunca había reflexionado como ahora sobre un patrón común que une a la mayoría.
Que la mayoría no lo consigue. Que la mayoría fracasa.
Y esto, es algo de lo que normalmente no somos muy conscientes, porque nos afecta el sesgo del superviviente, y nuestra cabeza se queda con el tipo que ha triunfado, el que lo ha petado, y pensamos que la mayoría de casos son así.
Todos van con un Lambo y yo no.
Pero la realidad es que casi nadie va con un Lambo, y si puedes vivir de tu negocio online, solo vivir de ello, ya eres la maldita excepción.

Pilla un buen flat white, porque lo he investigado, y las cifras son auténticamente acojonantes. Y en España ya es digno de estudio.
Además, al final intentaré ayudarte con algunas claves que a mí me han servido, para ser una maldita excepción.
Miremos los números, que pa eso están.
En Españistan, casi el 50% de los autónomos que se dan de alta, no aguanta los primeros 3 años. Ojo al dato, que es demoledor. Ni 36 meses son capaces de aguantar.
El punto crítico viene cuando dejan de tener bonificaciones en la cuota de autónomo, y tienen que pagarla completa.
Por si eres de fuera, en este país, los autónomos tenemos que pagar casi 400€ (como mínimo) para poder trabajar. Pues cuando dejan de bonificártelo a los 2 años, a tomar por culo.
El 61% de las pymes españolas ni siquiera llega a los 5 años. Pero es que la esperanza de vida media de una pyme en España es de 11 años (en el resto de la UE es de 19 años).
Si la cosa está jodida para el que vende servicios (online y offline), vas a flipar con los que quieren vender cursos, membresías, o crear contenido.
¿Quieres ingresos pasivos y vivir de los infoproductos? Vete a por otro café. O mejor un té de ayahuasca.
El fracaso aquí no es cerrar (no hay una baja de un registro), sino es no llegar a monetizar, o monetizar muy poco, así que he investigado en función del dinero, el fucking money man. Las cifras son en dólares porque hay muchos más estudios de los yankees (en España será 10 veces peor, jajaja).
La mitad de los creadores gana menos de 15.000$/año.
El 73% no llega a los 30.000$/año.
Solo el 4% supera los 100.000$/año. Por favor, vuelve a leerlo; da mucho miedo.

Llegados a este punto, y ahora que la probabilidad de que te haya amargado el día es elevadísima, voy a intentar ayudarte de algún modo.
Mira, no sé en qué punto estás con tu emprendimiento. Si te va bien, si estás a punto de cerrar, o si estás empezando con toda la ilusión del mundo y ahora que me has leído te has levantado a por el cianuro.
Pero lo que sé después de casi 6 años en esto es que no es fácil. A la vista está que no lo es.
Aparte de los datos que te he dado, solo tienes que echar un vistazo a tu alrededor y podrás contar con los dedos de la mano de Jake Sully, las personas que se lo montan por su cuenta. La grandísima mayoría sigue buscando ser funcionario o asalariado, y es por algo. Es increíblemente más fácil.
Pero ahora, sabiendo que hay muchas opciones de que ni lo intentes, quiero decirte algo.
Aun así, vale la pena de cojones.
La sensación de autonomía y poder que uno siente cuando lo consigue, no se paga con el dinero que ganas. Va más allá. Hazme caso y, al menos, inténtalo.
Ahora, para motivarte y ayudarte, voy a compartir contigo algunos aprendizajes que, tras llevar en esto 6 años, y formar parte del selecto Club del 4%, creo que te pueden servir.
No quemes las naves.
Hay mucho flipado por ahí que te dice que hay que quemar las naves, dejar tu trabajo, tirarte a la piscina, porque solo así te pones las pilas de verdad.
No tengo pruebas, pero tampoco dudas, de que la mayoría de la peña que dice eso ha tenido un golpe de suerte, y además, no son padres. Cuando eres padre, como lo era yo cuando emprendí, tienes que ir con cuidado. No quiero decir que no lo hagas, pero quiere decir que, es mucho más sensato pasar unos meses combinando dos trabajos, aunque estés menos con tus hijos durante un tiempo, que saltar al vacío y no poder pagarles las extraescolares.
En verano de 2020 yo tenía dos trabajos casi a tiempo completo. El típico de 8 a 18, y antes y después, con mis primeros clientes de diseño web. Ese verano, mi hijo llamaba Papá a mi cuñado, y a mí me sentaba peor que una patada en los huevos.
Desde el 19 de noviembre de ese mismo año, soy autónomo, y desde ese día, he llevado a mis hijos al colegio cada maldito día del año, no me he perdido partidos de fútbol, ni me he perdido ningún musical ni festival del cole (aunque no habría estado mal saltarse alguno…).

Sí que hay atajos.
Lo que mola para el reel motivacional de Instagram es decirte que no hay atajos, que hay que currar como un cabrón, que a nadie le regalan nada, que la suerte no existe, solo el trabajo duro y el esfuerzo.
Mira, pues no. La suerte existe, claro que existe, y sí hay atajos. Yo he cogido muchos.
Cada formación de email marketing o ventas que he hecho, ha sido un atajo. ¿Cómo sino habría conseguido tener secuencias de email que han vendido a 2 de cada 10 personas que han pasado por ellas? Repliqué lo que me estaban explicando en esos cursos, y lo fui afinando hasta que funcionó bien. Eso es un atajo, y baratísimo.
¿Son infalibles los atajos? Pues no, amigo mío, no. Si buscas certezas, ya sabes, oposiciones.
Crear contenido es importante, pero no lo es todo.
Mira, la gente empieza sus emprendimientos creando contenido, y eso para mí es un error.
Cuando empiezas y necesitas pasta, si tu negocio es B2B, olvídate del maldito contenido, y busca clientes.
Haz campañas de anuncios, haz prospección en frío, llama por teléfono, pero no esperes a que te lleguen los clientes con el contenido. Te vas a morir del asco.
Y si no tienes pasta para los anuncios, te quedan en tu maldito trabajo 6 meses, y destinas 200€/mes de ese salario que tienes, a esas campañas de anuncios.
Luego, cuando quieres escalar, sí que necesitas contenido. La marca personal es muy importante, así que trabájala, cuídala, y dale caña.
Eso sí, hazlo desde un tipo de contenido que te guste, porque sino, te vas a quemar lo que no está escrito. Yo me sigo peleando con esto.
No tengas miedo a exponerte.
No le importas a nadie. La mayoría de la gente ve un reel, lee un post, o escucha un podcast, y a los 5 minutos no se acuerdan de nada. Pero ni ellos, ni yo, y probablemente tú tampoco.
Hay una pelea tremenda por nuestra atención, y cada vez tenemos el cerebro más frito, por tanto, por mucho que hagas el ridículo, digas por error algo que no es real, o lo que sea, a los 2 días ya nadie se acuerda.
Expón sin miedo tus puntos de vista, porque además, siempre habrá alguien que pensará parecido a ti, que tendrá afinidad contigo, y ese será tu mejor cliente.
Atraemos lo que somos, pero si mostramos en redes algo que no somos, atraeremos a ese perfil que no resuena con nosotros, y por tanto, acabaremos odiando a nuestros clientes.
Di que no.
Decir que no es un superpoder. Pero literal, bro.
Y esto engloba tanto el decirle que no a un potencial cliente que nada más hablar con él ya sientes en tu barriga que vamos mal, como decir que no a una nueva estrategia o idea de negocio.
Hoy en día vivimos en un mundo donde todo es posible. Tenemos más opciones que nunca para todo. Si quieres comer, en Glovo tienes millones de opciones. Si quieres follar, en Tinder tienes millones de opciones. Si quieres emprender, en YouTube tienes millones de gurús.
El que no se deja nublar por la cantidad ingente de opciones, y sabe decir que no, tragándose el FOMO, es dios. Ese tío tiene mis respetos.
Tienes que entrar en una especial de Ritual Mogámico, y sostener una estrategia, un negocio, lo que sea, durante un mínimo de tiempo. Sino, es imposible que algo funcione.
Yo lo hice con el email marketing. Estuve 1 año entero enviando un email al día a una lista ridícula de 200 personas, y vendiendo un carajo a través del email.
El año pasado, gracias al email marketing, entré en el grupo del 4% con una lista de menos de 1.800 personas. Hay personas con listas de 30, 40 o 50.000 personas que no se comen un rosco.
Ya lo sabes, déjate de poliamor y relaciones abiertas de los cojones, y sé monógamo con tus estrategias.
Con estos 5 puntos, vas por delante de la gran mayoría.
En fin, voy a dejarlo aquí, porque podría estar días escribiendo sobre esto. Es más, si este ensayo te ha gustado, compártelo, o haz algo.
Si te ha gustado…
Igual me animo a seguir con esta lista de aprendizajes.
Porque aunque ahora te los puedo poner aquí como consejos, son aprendizajes que he tenido en carne propia. Bueno, todos menos el primero.
He creído que no había atajos, empecé creando contenido en 2021, he tenido miedo a exponerme y, mi favorito, no he sabido decir que no a clientes, proyectos, o trabajos, que desde el minuto 1, sabía que había algo que no me encajaba.
Y por aquí te dejo detallado mi camino a ese selecto Club del 4%. Igual te sirve como atajo. Bueno, como atajos. Hay varios.
Esto es todo por hoy.
Nos leemos en el próximo.
Un abrazo postal,
Fran
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