Uno de mis valores de vida, posiblemente el más importante, es la libertad. Ahora lo sé, antes no.
Con la libertad como faro, las semanas que que trabajo muchas horas, no puedo dejar de cuestionarme si tiene sentido, si eso no va en contra de mi libertad.
Cuando se nos habla de libertad, casi siempre nos viene a la mente trabajar poco. Estar en una hamaca colgado entre dos árboles mientras tienes un cóctel en la mano izquierda, y te rascas las pelotas con la derecha (soy diestro, y esa zona es delicada, hay que tratarla bien).
¿Y si la libertad no va de tener más horas vacías en tu calendario? ¿Y si la libertad va más de poder elegir en qué usar esas horas? ¿Y si la libertad va de poder elegir en qué trabajar, con quién trabajar o cómo hacerlo?
¿Y si todo esto son argumentos que nos contamos los emprendedores para justificar que trabajamos mucho y no sentirnos igual de esclavos que cuando trabajamos para otro?.
No sé, son preguntas que me hago, y de las cuales no tengo la respuesta, ni lo pretendo.
Y cuando esto me pasa, es decir, me surgen más preguntas que respuestas en temas que me parecen muy importantes, lo que hago es ver qué hace gente grande, como dice mi hijo mayor, gente TOP.
Mejor te lo cuenta Jeff Bezos.
El cuarto tipo más rico del mundo vuelve al ruedo.
Mrs. Amazon, después de 4 o 5 años sin dirigir ninguna empresa, ha decidido que vuelve a ser CEO de una de sus compañías, en concreto la de Prometheus, una empresa de IA para tareas físicas e ingeniería.
Como entenderás, no lo hace por dinero. El colega tiene 240.000 millones de dólares.
Y te digo más, estoy bastante seguro de que tampoco lo hace por poder, o por estatus.
Creo que simplemente lo hace porque le gusta. Porque le pone. Porque le motiva.
Como dijo en una entrevista el Sr. Bezos:
“Esa diversión que aprecias solo cuando ya has terminado de subir la montaña. Subes, sufres, y luego dices: Qué bien, qué divertido ha sido escalar”.
La diversión es subir la montaña, no estar en la cima.
Dime si eso no es el máximo puto nivel de libertad, de soberanía sobre uno mismo.
La libertad que tú solito estás regalando
Durante años me ha costado muchísimo identificarme o encasillarme en un color político. Para mí siempre ha sido un jaleo votar, y con lo que hay en España, ni te cuento. Por eso decidí hace bastante tiempo no votar. Que se vayan a tomar por culo.
Hace ya algunos años, descubrí una corriente que defiende la libertad, el liberalismo, y te diría que hoy en día es lo que más me representa, aunque también le veo problemas.
La idea central, o al menos la que para mí es la más central, es defender al máximo tu libertad individual.
Y, amigo mío, eso es imposible si tu comida, tu salud y tu futuro dependen de un maldito estado.
¿Por qué crees que cada vez hay más ayudas, subvenciones, funcionarios, impuestos, leyes, burocracia…?
Cuanto más te acomodas, menos libre eres. Cuanto menos libre eres, menos molestas a Papá Estado.
Pero no creas que por trabajar en la empresa privada se soluciona el tema.
Vamos al charco, que veo barro.
Te voy a decir algo que pienso hace mucho tiempo, y no muchas veces digo en público.
La indemnización por despido es la mayor trampa que se ha vendido a los trabajadores, y además, se ha vendido como una victoria para el trabajador.
No son dos, ni tres, ni cuatro, las personas que conozco que no se van de una empresa para no perder la puta indemnización. Van cada maldito día a trabajar, aborreciendo a un jefe cabrón que las trata mal, pero no se van porque pierden mucho. Y tienen razón.
Pero espera, porque para el empresario, no es un gran plan tampoco. Hay muchas empresas que van con el agua al cuello, y que literalmente tienen que cerrar, porque no pueden despedir a la gente. Empresas que no van del todo mal, pero que serían más eficientes con menos gente, y no pueden hacerlo porque despedir a la gente es entrar en bancarrota.
¿Alguien me puede explicar por qué cojones un trabajador no puede decidir si quiere cobrar de forma mensualizada o anualizada esa indemnización por despido?
Bueno, no hace falta, ya lo sé.
No lo permiten, porque creen (y con razón) que la mayoría de la gente no gestionaría bien ese dinero y, por tanto, cuando se vieran en la calle, tendrían un problema social.
Creen que somos gilipollas y que no podremos gestionarnos. La cruda realidad, es que creo que es verdad en la mayoría de casos, pero la culpa no es de la gente, es del estado. Ya se han encargado ellos las últimas décadas, de hacernos cada vez más dependientes y menos soberanos.
Si lo piensas bien, la jugada es magistral.
Te quitan libertad, te quitan soberanía, te quitan autonomía y, además, se ponen la medalla de que te están salvando el culo. Touché.
Cómo recuperar tu soberanía
En mi opinión, lo principal es la educación, y por eso en una país de pandereta, como este, la educación pública está tan mal, sobre todo en el tema que más soberanía que puede quitar, la economía, el fucking money.
No fue hasta mis 27-28 años que entendí las reglas del dinero, que dejé de comprar mierdas con tarjetas de crédito, que empecé a ahorrar, que entendí que es mucho más fácil generar más dinero, que ahorrar 50€ más con una nómina de mierda.
Pero no todo es dinero, de ser emprendedor porque mola, que va. Para mi lo flagrante es trabajar en algo que aborreces, solo por dinero.
Puedes ser funcionario o puedes trabajar en la empresa privada, y ser libre y soberano.
Si te gusta lo que haces, si ahorras, si financieramente estás bien y si tienes las agallas necesarias para enviar a tomar por culo a quien sea y cuando sea, eres soberano.
Conozco gente con su plaza fija para toda la vida, que la ha dejado para dedicarse al yoga.
Conozco gente que trabaja en la empresa privada, y que ha dejado empresas sin pestañear, renunciando a muchos años de indemnización y sin cobrar un duro. Personas a las que les dijeron que fuera hacía mucho frío, y que, por favor, cerrasen al salir. Y tuvieron los cojones de salir sin camiseta a la calle, en pleno invierno, cerrando al salir.
Pero aquí tengo que ser sincero, y es que conozco muchos más individuos soberanos, que son emprendedores y, sobre todo, con negocios unipersonales como el mío, porque tener una empresa y muchos empleados, en parte también te resta libertad.
Sinceramente, ahora mismo no veo un mejor camino para buscar y mantener mi libertad que mi negocio digital.
Y en este punto, hay algo que lo potencia todo. Algo que te puede ayudar mucho a tener mucha más libertad, pero que a la vez puede restarte muchísima soberanía.
Hablemos de la tecnología.
Siendo un crío, ya trasteaba con mi Windows 95, y siempre me ha flipado la tecnología. Siempre.
Fui de los primeros de mi pueblo en hacer compras por eBay y pagar con PayPal, cuando nadie sabía qué era ni lo uno ni lo otro.
En 2020, empecé con mi negocio de diseño y desarrollo web, sin tener ni zorra de lo que era un WordPress, siendo 100% autodidacta, viendo videos en YouTube.
Y claro, a mí, toda esta revolución de la IA (pese a que he pasado por muchos momentos de meeeehhhhh, esto no es pa tanto) me está volando la cabeza.
Especialmente desde que en febrero (creo) Claude decidió reventar el mercado y poner a la mano de cualquiera una tecnología que asusta.
Desde entonces me he vuelto majareta y cada día aprendo cosas nuevas, siempre aplicadas a mi negocio (formación y servicios de marketing) o a los de mis clientes. Nada de programación ni empresas de informática, que parece que todo lo que ves de IA por ahí es para ellos.
Tanto fue así, que en abril-mayo hice mi primera formación de Claude, con más de 20 personas, y con un 8,4/10 en el cuestionario de satisfacción.
Te cuento esto porque muy probablemente voy a lanzar la segunda edición en muy breves, pero para ello necesito saber si hay interés.
Si te interesa una formación completa de Claude (y Cowork) superpráctica (ya tengo grabados más de 10 casos de usos brutales de la primera edición), tienes que estar en mi lista.
Con eso valoraré el interés que hay y tomaré una decisión.
Un abrazo postal,
Fran Lledó
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Esto es todo por hoy.
Nos leemos en el próximo.
Un abrazo postal,
Fran
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