Hace unos pocos días, mi cabeza hizo clic cuando puse en un papel (escrito a mano) todo lo que había hecho esa tarde. Ahora entenderás. Por cierto, hay prueba gráfica.
Verás, gracias a la IA, en mi caso al uso intensivo de Claude, en una tarde corriente pude trabajar, casi en simultáneo, en unos 8-10 proyectos, y lo mejor, con buen resultado. De forma eficiente y óptima.
Si te paras a pensarlo, es una locura. Locura, que tiene un problema muy grande, que luego te contaré.
Mira, en la misma tarde, pude:
- Modificar unos precios en el WordPress de un cliente (productos, páginas, checkouts, FAQs…).
- Migrar varias automatizaciones de Zapier a n8n.
- Revisar mi contabilidad y conciliar los gastos y las ventas.
- Auditar el SEO de mi web y aplicar unas 4-5 mejoras importantes.
- Arrancar con el trabajo nuevo en el WooCommerce de un cliente.
- Preparar la presentación y el timing del primer directo de mi formación de Claude.
Y más cosas que se me escapan, seguro.
Todo esto en una tarde. Una sola tarde.
Esto que te acabo de decir, sin Claude u otra IA potente, habría sido imposible. Solo la investigación que hice en el WooCommerce de mi cliente, me habría llevado perfectamente toda la tarde.
O la migración de esas automatizaciones de Zapier, que habría sido un día entero.
No tengo ninguna duda, pero ninguna, de que la IA ha multiplicado por 10 mi productividad.
Es más, en algunos casos lo ha hecho por infinito, porque hay cosas que hoy puedo hacer, que nunca jamás habría podido hacer. Servicios que ya estoy vendiendo, que ni se me pasaban por la cabeza vender hace unos meses.
Puedes ganar muchísimo (en tiempo, en eficiencia, en dinero…) con la IA. Muchísimo.
Pero… hay madre con el pero.
El pero es grande, y hay que hablar de él.

El elefante en la habitación.
Cuando empiezas a trabajar con Claude o con ChatGPT, no solo se multiplica tu productividad… también se multiplica el número de inputs en tu cabeza, el número de decisiones, de pensamientos, de ideas… y todo eso, lo tiene que procesar el mismo cerebro que tenías hace un par de años.
Bueno, mentira. Eso lo tiene que procesar un cerebro, en muchos casos, peor que el que tenías antes, porque cada vez lo tenemos más frito. No sé tú, pero yo me lo noto muchísimo.
Como te comentaba antes, en una tarde, pude trabajar en muchísimas cosas, y en muchos casos, en multitasking, es decir, en paralelo.
Ahí está la magia de la productividad. Mientras que se hace esto, yo hago lo otro.
El problema es que la IA puede hacer bien el multitasking, pero yo no.
Como humano que tiene un cerebro prácticamente igual que el humano de hace miles y miles de años, procesar 15 cosas a la vez me resulta muy exigente, en muchos casos, prácticamente inabarcable a nivel cognitivo.
Noto que sí, que he avanzado mucho. Es más, igual he trabajado menos de lo habitual en esa jornada, pero me he cansado más. Al menos a nivel mental.
Cada día me cuesta más no saltar entre tareas o proyectos, porque no quiero ser yo el cuello de botella de mis agentes, y eso es una putada.
Ser consciente de que no das la talla con ellos, es frustrante.
Me cuesta asimilar que no estén trabajando, pero claro, no puedo pasarme el puto día supervisándolos. Es agotador.
¿Cómo calmo esta cabeza loca?
Esto que estás leyendo, lo escribí a mano, con mi pluma y mi libreta. Y eso, me ayuda muchísimo. Es más, creo que voy a pillar como hábito escribir estos ensayos primero a mano en mi libreta, y luego la versión definitiva ya en el ordenador.

*No escribo en un puti, es que antes de dormir pongo luces rojas en casa.
Pero te voy a contar algo. Incluso escribiendo a mano, me di cuenta el otro día de que escribía más rápido de lo habitual. Como si algún folio agéntico estuviese esperando mi instrucción o mi validación para seguir trabajando.
Tú verás.
Están siendo tiempos increíbles y absolutamente fascinantes, sobre todo para amantes de la tecnología y los negocios como yo.
No me cambio por otros tiempos, y estoy disfrutando mucho de tener estos superpoderes, pero soy consciente de que no será fácil de gestionar para muchas personas.
Eso sí, si tú no decides cómo gestionarlos y pillar el toro por los cuernos, no te preocupes, que alguien lo hará por ti.
Y salvo que ese alguien sean tus padres, no irás en primer lugar de importancia.
¿Y ahora qué hago? ¿Te vendo mi curso de Claude? ¿Te vendo un retiro de meditación?
Mejor no te vendo nada, y tómate un café mirando el infinito.
Esto es todo por hoy.
Nos leemos en el próximo.
Un abrazo postal,
Fran
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